14 días / 13 noches

Plazas disponibles

Desde 2.740€ (Según fecha)

Este viaje nos lleva al corazón de la celebración más emblemática de México: el Día de Muertos. Desde la mística bruma del Lago de Pátzcuaro hasta las coloridas calles de San Miguel de Allende, cada destino nos sumerge en la cultura y las tradiciones ancestrales del país. Recorreremos mercados llenos de pan de muerto y artesanías, presenciaremos altares vibrantes de cempasúchil y seremos testigos de rituales nocturnos en cementerios iluminados con miles de velas. Además, exploraremos ciudades coloniales como Morelia, Guanajuato y Querétaro, y terminaremos la aventura en la vibrante Ciudad de México, con su historia, arte y vida cultural única.

Highlights

Noche de muertos en Guanajuato

Guanajuato se llena de luz y misticismo con altares monumentales, calles adornadas con cempasúchil y panteones iluminados por velas. La ciudad entera rinde homenaje a sus difuntos con arte, música y tradición

Teotihuacán

caminar entre las pirámides del Sol y la Luna es un viaje en el tiempo. Se siente la energía de una civilización milenaria. Un lugar que sigue vivo en la historia y la espiritualidad de México

San Miguel de Allende

Más allá del Día de Muertos, esta ciudad colonial deslumbra con su arquitectura barroca, galerías de arte y una atmósfera bohemia. Desde su majestuosa parroquia hasta sus acogedoras terrazas, cada rincón invita a disfrutarla

Ciudad de México

La capital de México es un universo en sí misma. Desde el encanto bohemio de Coyoacán, la Casa Azul de Frida Kahlo y sus tradicionales mercados de antojitos, hasta la vibrante energía de Xochimilco

Itinerario

Día 1: Llegada a Ciudad de México
Imponente vista de la catedral Metropolitana de la Ciudad de México

Bienvenidos a la capital vibrante y caótica de México. Apenas pongas un pie en la ciudad, el aire se siente diferente: una mezcla de historia, tradición y modernidad. Según la hora de llegada, podemos aprovechar para pasear por el Centro Histórico, admirar la imponente Catedral Metropolitana y perdernos en la majestuosidad del Palacio de Bellas Artes

Iglesia de San Juan Bautista en la Plaza Hidalgo de Coyoacán

Coyoacán es un viaje en el tiempo, un barrio que conserva su esencia colonial con calles empedradas, plazas arboladas y casonas con historias que se remontan a siglos atrás. La primera parada obligada es La Casa Azul, el hogar donde Frida Kahlo nació, vivió y creó algunas de sus obras más emblemáticas. Recorrer sus habitaciones es asomarse a su universo íntimo. Cada rincón respira su esencia.

Al salir, el corazón de Coyoacán nos espera. La Plaza Hidalgo y el Jardín Centenario son el alma del barrio, rodeados de cafeterías y puestos de nieves artesanales. Muy cerca, el Mercado de Coyoacán es un festín para los sentidos: tacos de canasta, quesadillas al comal, café de olla y el famoso pan de elote, un imperdible para los amantes de lo dulce.

Por la tarde, cambiamos de escenario y nos dirigimos a Xochimilco, un lugar donde el tiempo parece detenerse. Las trajineras decoradas con colores vibrantes nos esperan para navegar por los canales, los mismos que los mexicas usaban para transportar sus cultivos hace siglos. Mientras avanzamos, el ambiente se llena de música: mariachis, tríos y bandas norteñas se acercan en pequeñas embarcaciones, listos para tocar la canción perfecta para el momento.

Pirámide de la Luna vista desde la Pirámide del Sol, Teotihuacán

Hoy toca una de las experiencias más imponentes del viaje: caminar entre los vestigios de una civilización que dominó Mesoamérica mucho antes de los aztecas.

Teotihuacán es un lugar que impacta desde el primer instante. La vista desde la entrada ya es sobrecogedora: la Pirámide del Sol, con sus 65 metros de altura, se alza como una montaña sagrada; la Pirámide de la Luna, más pequeña pero igual de majestuosa, parece custodiar la Calzada de los Muertos, la gran avenida que conecta todo el sitio.

Recorreremos el Templo de Quetzalcóatl, decorado con esculturas de serpientes emplumadas, y los murales de Tepantitla, donde los antiguos teotihuacanos dejaron plasmados sus mitos y su cosmovisión.

Antes de regresar a la ciudad, hay que hacer una parada gastronómica. Muy cerca de la zona arqueológica, varios restaurantes ofrecen platillos tradicionales como barbacoa, mixiotes y sopa azteca, servidos en cuevas naturales que amplifican la sensación de estar en otro tiempo.

Con el cuerpo cansado pero el espíritu vibrando con la historia, volvemos a Ciudad de México.

Imponente vista de la catedral Metropolitana de la Ciudad de México

Podemos conocer su Centro Histórico, el corazón palpitante de la ciudad. La mejor forma de explorarlo es caminando, dejándose sorprender por la inmensidad del Zócalo, una de las plazas más grandes del mundo, rodeada por edificios monumentales. La Catedral Metropolitana, con su mezcla de estilos barroco y neoclásico, es una joya arquitectónica que vale la pena visitar, sobre todo si subes a su campanario para tener una vista panorámica del centro.

Justo al lado se encuentran los vestigios del Templo Mayor, la principal construcción ceremonial de la antigua Tenochtitlán, la capital azteca sobre la que se construyó la Ciudad de México. Pasear entre sus ruinas es un recordatorio de que, bajo el asfalto de la urbe, sigue latiendo la historia prehispánica.

A unos pasos, la Casa de los Azulejos, con su impresionante fachada de cerámica azul y blanca, es un gran lugar para hacer una pausa y tomar un café o un chocolate caliente. Y si el arte llama la atención, el Palacio de Bellas Artes, con su icónica cúpula de azulejos dorados, es una maravilla tanto por fuera como por dentro. Su interior alberga murales de Diego Rivera, Rufino Tamayo y otros grandes artistas mexicanos, además de ser el escenario de importantes espectáculos de danza y ópera.

Para cerrar la tarde, nada como perderse por la Alameda Central, el parque más antiguo de América, donde la gente pasea entre fuentes y esculturas mientras la ciudad sigue su ritmo incesante.

Nos despedimos de Ciudad de México, por ahora, y nos dirigimos hacia Querétaro, una ciudad que no deja de sorprender con su riqueza histórica.

Su Centro Histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, nos invita a recorrerlo sin prisa. Las iglesias barrocas, los jardines escondidos y los cafés con encanto hacen de Querétaro un destino ideal para bajar el ritmo y absorber todo lo vivido en los últimos días.

El Acueducto de Querétaro, con sus 74 arcos majestuosos, nos da la bienvenida y nos recuerda la grandeza virreinal de la ciudad. En el Jardín Zenea, la vida cotidiana fluye entre músicos, vendedores de globos y familias disfrutando de la tarde. Y para cerrar el día, nada como perderse en el Mercado de la Cruz, donde los aromas de enchiladas queretanas, gorditas de migajas y buñuelos recién hechos nos recuerdan que en México, la gastronomía es también una celebración de la vida.

bonita vista panorámica de San Miguel de Allende y su típica Catedral

Hoy llegamos a uno de los puntos más esperados del viaje: San Miguel de Allende, una ciudad que parece detenida en el tiempo, con su arquitectura colonial impecable y su aire bohemio. Pero en estos días, San Miguel se transforma en un lienzo vivo, donde la tradición y el arte se fusionan en un espectáculo sin igual.

Desde el primer paso por sus calles adoquinadas, el ambiente nos envuelve: tapetes de aserrín de colores decoran el suelo, formando figuras que honran a la muerte y a los ancestros. Los altares en cada rincón rivalizan en creatividad, mientras las catrinas desfilan con vestidos elegantes y maquillaje impecable, en un tributo a la icónica figura de José Guadalupe Posada.

Uno de los momentos más mágicos se da al caer la tarde, cuando la parroquia de San Miguel Arcángel brilla con una iluminación especial, enmarcada por el cielo anaranjado del atardecer. San Miguel de Allende vive el Día de Muertos como una obra de arte, una celebración donde cada detalle es una pieza del mosaico cultural que define a México.

Es hora de emprender camino hacia Guanajuato, una ciudad que parece sacada de un cuento. Guanajuato nos recibe con su característico laberinto de callejones, túneles subterráneos y fachadas coloridas que suben y bajan por la colina. Pero en estos días, la ciudad adquiere un aire aún más especial: en cada plaza se alzan altares impresionantes, algunos de ellos montados por universidades, artistas y colectivos culturales, mostrando un despliegue de creatividad y tradición. El Jardín de la Unión se llena de luces, flores y papel picado, y en la Alhóndiga de Granaditas se organizan eventos que van desde proyecciones hasta narraciones de leyendas.

Cuando cae la noche, los panteones cobran vida. Sí, lo que en otras partes del mundo sería motivo de espanto, aquí es un acto de amor y memoria. Las familias acuden con velas y flores, algunos llevan serenatas, otros simplemente comparten anécdotas entre risas y lágrimas. En Guanajuato, la muerte no es el final, sino una historia que sigue contándose generación tras generación.

Exhibición de sombreros y cuadros, día de los muertos de México

El Día de Todos los Santos inicia con una ciudad aún más vibrante. Los altares monumentales instalados en plazas y museos alcanzan su máximo esplendor, cargados de simbolismo: fotografías, veladoras, pan de muerto, calaveritas de azúcar y objetos personales de los difuntos que regresan por unas horas al mundo de los vivos.

Recorrer Guanajuato en este día es descubrir su alma festiva. En las escalinatas de la Universidad, se organizan presentaciones de danza y teatro, mientras que en la Plaza de la Paz, artistas callejeros pintan catrinas en los rostros de quienes quieren sumergirse aún más en la celebración. En el Teatro Juárez, los espectáculos nocturnos mezclan tradición con modernidad, con música en vivo y narraciones de leyendas.

Y aunque el día ha estado lleno de vida, la noche vuelve a llevarnos a los panteones, donde la atmósfera se torna mágica. Aquí, las tumbas no son espacios de olvido, sino lugares de reunión. Entre música de mariachi y el parpadeo de las velas, entendemos por qué esta celebración es una de las más conmovedoras del mundo.

Vista aérea de la isla de Janitzio en el Lago de Pátzcuaro

Ponemos rumbo a Michoacán, a medida que nos acercamos, el paisaje comienza a transformarse: colinas verdes, campos de maíz y plantaciones de aguacate nos acompañan en el camino.. Nos acercamos a un paisaje que parece sacado de un sueño: el Lago de Pátzcuaro envuelto en una bruma etérea, mientras las primeras embarcaciones cruzan sus aguas tranquilas rumbo a la isla de Janitzio. En la orilla, las comunidades se han despertado con el bullicio de estos días de celebración.

Pátzcuaro, un pueblo lleno de historia y tradición. En la Plaza Vasco de Quiroga, rodeada de casonas coloniales con balcones de madera, los artesanos exhiben su talento en el Mercado de Artesanías. Aquí, las icónicas catrinas de barro pintadas a mano, las máscaras de danzantes y los tapetes florales se convierten en verdaderas obras de arte. A cada paso, el aroma a canela y chocolate caliente nos tienta a hacer una pausa y disfrutar de un pan de muerto recién horneado.

El  verdadero corazón de esta celebración late en los pueblos alrededor del Lago de Pátzcuaro.

Nos dirigimos a Tzintzuntzan, el antiguo corazón del imperio purépecha. Sus calles empedradas nos conducen al panteón, donde familias enteras adornan las tumbas en estos días con un manto de cempasúchil, creando un mar dorado iluminado por cientos de velas. Aquí, la festividad es un acto de amor y memoria: se cantan canciones, se relatan historias y se comparte comida con los espíritus de los seres queridos. La atmósfera es mágica, y nos recuerda la belleza de esta conexión entre la vida y la muerte.

Continuamos hacia Santa Fe de la Laguna, un pueblo artesanal donde sus talleres de alfarería, famosos en toda la región, se mezclan con altares familiares llenos de simbolismo, donde cada objeto tiene un significado profundo. Pasear por sus calles es adentrarse en una tradición que se transmite de generación en generación y el tiempo parece avanzar a otro ritmo.

Nuestra siguiente parada es Quiroga, conocida como la capital gastronómica de Michoacán. Aquí aprovechamos para disfrutar de los sabores locales: carnitas recién hechas, corundas, uchepos y atole caliente. El ambiente es animado, con mercados llenos de vida y aromas. Antes de regresar y si hay tiempo, hacemos una última visita a Capula, cuna de la icónica Catrina, un cierre perfecto para un día intenso y emocionante.

Vista de una de las preciosas y características calles de Morelia

Morelia, la joya colonial de Michoacán, donde cada calle empedrada y cada edificio de cantera rosa cuentan historias de siglos pasados. Al llegar, la ciudad nos recibe con su aire señorial, su catedral imponente y la calidez de sus habitantes, inmersos en una de las festividades más importantes del año.

A solo unos pasos de la Plaza de Armas, los mercados llenos de color y aromas inconfundibles. El Pan de muerto todavía se deja oler, con su característico sabor a azahar y espolvoreado con azúcar, se apila en los puestos junto a calaveritas de chocolate y amaranto. El olor a copal impregna el ambiente, mezclándose con el dulzor del atole y el picante de los tamales que burbujean en grandes ollas de barro. Los artesanos purépechas, herederos de una tradición milenaria, exhiben sus creaciones: máscaras de madera tallada, catrinas de cerámica pintadas a mano y velas decoradas con cempasúchil.

El Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, al atardecer

Volvemos a la colosal Ciudad de México, un lugar donde la historia prehispánica, la herencia colonial y la modernidad coexisten en un caos perfectamente armonioso. Con la tarde por delante, hay varias opciones para empezar a sumergirse en la capital. Podemos aprovechar para conocer la colonia Roma, un barrio que ha pasado de ser una elegante zona aristocrática a convertirse en el epicentro del arte y la gastronomía alternativa. Las casonas porfirianas, con su aire europeo, ahora alberga cafeterías de especialidad, galerías independientes y concept stores. Pasear por sus calles es un placer, descubriendo rincones llenos de arte urbano, librerías escondidas y mercados gastronómicos.

Podemos acercarnos a la vecina colonia Condesa, un barrio donde la modernidad y la naturaleza conviven a la perfección. Aquí, el ritmo es más relajado, con calles arboladas que invitan a perderse sin prisas. El Parque México, con su laguito y su arquitectura art déco, es el punto de encuentro de locales y viajeros.

Estatua de La Cibeles en la Colonia Roma de Ciudad de México

Último día en la capital y, si el horario lo permite, antes de ir al aeropuerto podemos dar un paseo para descubrir más rincones de la gran urbe, Y así, con el equipaje lleno de recuerdos y el corazón latiendo al ritmo de México, llega el momento de tomar el vuelo de regreso. Pero si hay algo seguro, es que este país deja una marca imborrable.

Vista del atardecer desde el asiento del avión

Fin del viaje, pero el alma sigue llena de historias, colores y memorias imborrables del Día de Muertos en México.

Fin de nuestros servicios. El orden del itinerario puede verse alterado por motivos organizativos, intentando mantener en la medida de lo posible todas las visitas indicadas o similares.

mapa

Precio

incluido En el precio

  • Billete de avión ida y vuelta de Madrid a México con tasas incluidas. (Si quieres partir de otra ciudad, consúltanos y veremos cómo hacerlo posible)

  • 12 noches de alojamiento en habitaciones dobles o triples

  • Todos los desayunos incluidos

  • Acompañamiento y asistencia de tu Tropicoordi

  • Traslado los días de comienzo y fin de viaje entre el aeropuerto y el alojamiento

  • Transporte con conductor en los traslados principales

  • Tour a Teotihuacán, paseo en trajineras en xochimilco y entrada museo Frida Kahlo

  • Seguro básico de viaje

  • Compensación de 1,64 toneladas de CO2 por persona en proyectos medioambientales como reforestación de bosques.

  • Regalo Tropiquea

  • Asesoramiento desde Tropiquea durante todo el proceso

No incluido en el precio

  • Comidas y bebidas no especificadas en "incluido en el precio"

  • Trayectos en bus, metro, taxis, etc...dentro de los pueblos o ciudades

  • Cualquier otro servicio no indicado en "incluido en el precio"

NOTAS

  • Precio de habitación individual: +390€. Este precio está sujeto a disponibilidad en el momento de la confirmación del viaje. Te recomendamos reservar lo antes posible para garantizar tu habitación individual. *En caso de que en alguno de los alojamientos no sea posible asignar habitación individual para alguna noche concreta, se avisará con antelación a la salida del viaje. Esta circunstancia no será motivo de cancelación del viaje, y se reembolsará la parte proporcional correspondiente a esa noche en habitación doble compartida.

  • En el caso excepcional de que algún alojamiento no ofrezca servicio de desayuno, lo incluiremos con un importe por persona para que puedas gastarlo en la opción que prefieras.

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25 octubre al 07 de noviembre

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FAQS

¡Claro que no! Viajar solo es una aventura en sí misma, y no serás el único. La mayoría de nuestros viajeros son independientes como tú, así que no te faltará compañía para compartir historias y risas. Tendrás toda la libertad que buscas, sumada a la tranquilidad de estar en un grupo pequeño que pronto se sentirá como una familia viajera.

A la hora de hacer la reserva tendrás que abonar tan solo 100€, los cuales se restarán del precio del viaje total. Estos 100€ son reembolsables hasta la confirmación de la salida del viaje 

Una vez te confirmemos la salida del viaje tendrás que abonar el 60% y posteriormente, un mes antes de la salida, el resto.

Nos gusta lo bueno en dosis pequeñas, así que nuestros grupos son reducidos. Esto significa que tendrás espacio para moverte con libertad, conectar con el entorno, y vivir una experiencia más auténtica. ¡Nada de multitudes! Como máximo seremos 12 aventureros, porque menos es más

No se trata tanto de tener una forma física excepcional, sino de saber adaptarse al ritmo del viaje. Con una forma física normal podrás hacer todo lo que proponemos sin problema, y si algún día prefieres descansar o saltarte alguna actividad, ¡no pasa nada! Aquí se viaja a tu manera, siempre con buena onda.

El Tropicoordi es tu brújula humana, ese viajero experto que te acompaña durante todo el recorrido. Su misión es hacerte la vida más fácil: coordina al grupo, organiza la logística y se encarga de esas negociaciones clave con recepcionistas, tuk-tuks y cualquier imprevisto que surja. Aunque no haya estado antes en el destino, se lo estudia a fondo para que nada quede al azar y adapta la ruta al grupo como si fuera un experto local. Además, es el alma del equipo: ayuda a integrar al grupo y a que vivas un viaje auténtico y sin estrés.

En Tropiquea, sabemos que descansar bien es clave para disfrutar al máximo de la aventura, por eso cuidamos cada detalle de los alojamientos. Nos encanta que vivas la auténtica experiencia local, pero sin renunciar a la comodidad y la limpieza que necesitas para reponer energías. No nos van las grandes cadenas turísticas, preferimos ofrecerte algo más auténtico: acogedoras casas en el corazón de la ciudad, alojamientos locales con encanto, apartamentos cuidados o eco-lodges en plena naturaleza. Todo pensado para que descanses bien y vivas el destino como un verdadero local. ¡Tu comodidad también es parte de la aventura!  Te mandaremos los detalles de los alojamientos aproximadamente 15 días antes de tu salida, pero lo que podemos garantizar es que serán perfectos para disfrutar de tu experiencia y conectar con el destino. ¡Prepárate para ser sorprendido!

En Tropiquea, no nos gusta apilarnos todos en una misma habitación, ya que valoramos el buen descanso. Si viajas en pareja, tendrás habitación doble privada para vosotros.
Si te apuntas solo, lo habitual es que compartas en habitaciones dobles o como mucho triples con compañeros del mismo sexo (para asegurar esto último, intentamos cuadrar los grupos por género, pero a veces, si somos impares o el número de chicas y chicos no coincide, puede que alguien tenga la suerte de dormir en solitario sin pagar el suplemento). Siempre intentamos que las camas sean separadas, pero a veces, por las características del alojamiento o cambios de última hora, no podemos saberlo hasta llegar.
 
En algunos lugares viviremos experiencias auténticas como dormir en una jaima en el desierto, donde tendremos que compartir con más personas, pero es que, si no, no podríamos vivirlo de otro modo. En general, las habitaciones tienen baño privado para la habitación. Si nos alojamos en casas particulares o apartamentos, podrías compartir con tan solo otra habitación más el baño, pero siempre será dentro de nuestro propio grupo.

El precio del viaje incluye un seguro de asistencia en destino, que cubre posibles contratiempos que puedan surgir durante el viaje. También ofrecemos un seguro de cancelación del viaje que puedes contratar en el momento de la reserva o de la confirmación del viaje. En este enlace puedes encontrar toda la información del seguro básico.

¡Sí, te lo recomendamos mucho! Además de ampliar las coberturas sanitarias del seguro básico incluido, el seguro de cancelación te da una capa extra de tranquilidad. Una vez confirmado el grupo, reservamos vuelos y otros servicios del viaje, lo que hace que no podamos reembolsar el total si decides cancelar. Con el seguro, podrás estar más relajado, sabiendo que cualquier imprevisto cubierto por el seguro te hará no tener que preocuparte por las condiciones de cancelación. Puedes encontrar los términos y condiciones pinchando aquí

Un mes antes de la salida, abrimos el grupo de WhatsApp con el Tropicoordi para que todos podamos ir conociéndonos, resolver dudas, compartir expectativas y, por supuesto, ¡empezar a sentir la emoción del viaje! Es el espacio perfecto para preparar todo, hacer preguntas y ponernos al día sobre los últimos detalles.

¡Claro que no! Viajar solo es una aventura en sí misma, y no serás el único. La mayoría de nuestros viajeros son independientes como tú, así que no te faltará compañía para compartir historias y risas. Tendrás toda la libertad que buscas, sumada a la tranquilidad de estar en un grupo pequeño que pronto se sentirá como una familia viajera.

México el día de muertos – 25 octubre

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