Si estás pensando en viajar al Sudeste Asiático, hay un país que tiene algo magnético. No sabemos si es el humo del café con huevo por las mañanas, el caos hipnótico de sus calles llenas de motos, el verde infinito de sus arrozales o esa sensación constante de estar viviendo dentro de una película de aventuras.
Hablamos de Vietnam, un destino que no solo se visita: se siente, se huele, se come y se navega.
En Tropiquea hemos diseñado una ruta de norte a sur que cruza el país de punta a punta sin dejarse nada en el tintero. Desde la capital imperial hasta la selva flotante del sur, pasando por bahías legendarias y pueblos iluminados por miles de faroles de seda.
Si quieres saber qué se siente al cruzar la «Tierra de Dragones» con nuestro grupo, aquí tienes los 6 momentazos que te esperan en el viaje:
Perderte (literalmente) por el Barrio Antiguo de Hanoi y probar su famoso café
El viaje empieza fuerte en Hanoi, una capital que te envuelve desde el segundo uno. El tráfico de motos es casi una forma de arte, pero no te preocupes: el primer día tu Tropicoordi te enseñará el truco milenario para cruzar la calle como un auténtico local (spoiler: andar despacio, mantener el rumbo y confiar en la providencia).
Nos adentraremos por el Old Quarter (el Barrio Antiguo), donde cada calle está dedicada a un oficio tradicional desde hace siglos, visitaremos el Templo de la Literatura y, por supuesto, haremos la parada sagrada: sentarnos en los taburetes diminutos de plástico a las orillas del lago Hoan Kiem para probar el legendario Cà Phê Trứng (Café con huevo). Créenos, suena raro pero sabe a gloria bendita.

Navegar y pasar la noche en la Bahía de Halong (La leyenda de los dragones)
Si hay una postal que todo el mundo tiene en la cabeza cuando piensa en Asia, es esta. La Bahía de Halong es un laberinto de miles de islotes de piedra caliza que emergen del agua como la espalda de un dragón gigante sumergido.
En Tropiquea no venimos a verla de pasada en una excursión exprés de unas horas. Nos embarcamos en un crucero tradicional para pasar la noche a bordo. Remaremos en kayak adentrándonos en cuevas escondidas, nos daremos un chapuzón en aguas verdes esmeralda, veremos la puesta de sol desde la cubierta con una bebida en la mano y nos despertaremos rodeados por la bruma mística de las montañas al amanecer. Un momento de 10 en el viaje.

Viajar en el tiempo en Hoi An: La ciudad de las luces y los sastres
Dejamos el norte y volamos hacia el centro del país para llegar a Hoi An, probablemente la ciudad más bonita y fotogénica de todo el Sudeste Asiático. Su casco antiguo, Patrimonio de la Humanidad, está libre de coches y conserva una mezcla arquitectónica única de influencias chinas, japonesas y francesas.
Durante el día podemos alquilar unas bicis, cruzar el famoso Puente Japonés o encargar un traje o vestido a medida en sus famosos talleres de sastrería (¡te lo hacen en 24 horas!). Pero la verdadera magia ocurre cuando cae la noche: la ciudad apaga sus luces artificiales y se ilumina únicamente con miles de farolillos de seda de colores. Dar un paseo en barca por el río lanzando al agua una pequeña vela pidiendo un deseo es una de esas experiencias que ponen la piel de gallina.
La gastronomía callejera: Comer como reyes por cuatro duros
iajar a Vietnam y no hablar de su comida debería ser delito. Aquí la vida social ocurre en la calle, alrededor de puestos humeantes con ollas gigantescas y aromas que te abren el apetito a cualquier hora.
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Pho: La sopa nacional de fideos de arroz, hierbas frescas y carne que te reconstituye el cuerpo y el alma.
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Bánh Mì: El mejor «bocadillo» del mundo. Una herencia de la época colonial francesa que combina un pan baguette súper crujiente con paté, carnes marinadas, cilantro y verduras encurtidas.
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Fresh Spring Rolls: Rollitos de primavera frescos hechos con papel de arroz, langostinos y menta mojados en salsa de cacahuete.
En vuestro grupo la hora de la comida se convierte en un ritual: pedir varios platos al centro de la mesa, probar de todo, brindar con cerveza local (Bia Hoi) y debatir cuál ha sido el mejor bocado del día.

Navegar por la laberíntica red de aguas del Delta del Mekong
Ponemos rumbo al sur profundo para adentrarnos en el Delta del Mekong, la auténtica «despensa de arroz» de Vietnam. Aquí la vida no se entiende sin el río.
Nos subiremos a pequeñas barcas tradicionales para navegar por canales estrechos flanqueados por palmeras de agua. Visitaremos mercados flotantes donde los campesinos comercian directamente desde sus embarcaciones, probaremos frutas tropicales exóticas que no has visto en tu vida y descubriremos cómo es la vida rural de la gente que habita a las orillas de este río gigante. Es un contraste brutal con la energía de las grandes ciudades.
La energía arrolladora de Ho Chi Minh (antigua Saigón)
El broche de oro al viaje lo ponemos en Ho Chi Minh, el corazón económico e histórico del sur. Una metrópolis vibrante donde los rascacielos ultra modernos conviven con la arquitectura colonial francesa de la Catedral de Notre Dame o la mítica Oficina Central de Correos.
Aquí nos adentraremos en la historia del país visitando el conmovedor Museo de los Restos de la Guerra y exploraremos los Túneles de Cu Chi, una red subterránea de más de 200 kilómetros que utilizó el Viet Cong durante la guerra. Y para la última noche del viaje con el grupo… toca salir a celebrar en la animada zona de Bui Vien, brindando por todas las carreteras cruzadas y las risas compartidas.
Vietnam es un país que te atrapa por la intensidad de sus contrastes: la paz de sus templos, el caos de sus calles, la tranquilidad de sus bahías y la calidez desarmante de su gente. Es un viaje dinámico, divertido y con un ritmo perfecto para disfrutarlo en grupo sin preocuparte por nada de la logística.
¿Te vienes a cruzar la Tierra de Dragones con nosotros? El coordinador de Tropiquea ya tiene la ruta lista y las plazas vuelan rápido.
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